Te estuve esperando.
que bella tarde, es lindo poder sentarse a ver un poco de lo único de la naturaleza que tiene esta ciudad, que irónicamente esta al lado de mi casa, bueno, al rededor de ella, muchas personas dicen que debo dejar el cigarrillo, pero vamos, ¿que es un café oscuro sin un buen cigarrillo?, esta mezcla se necesitan uno al otro, es como tocar el tema de la luna y el sol, de la muerte y la vida, la luz y la oscuridad o simplemente, tu y yo.
recuerdo aquella mañana que nos conocimos, aproximada mente eran las 6 am, suelo salir a caminar a esa hora, pero no soy el único, por estas partes hay muchos atletas o simplemente personas que se cuidan y todas las mañas salen a correr, en medio de estos personajes con cuerpos perfectos, me atrevo a llamarlos conejos por el simple hecho de comer solo verduras, se que es ignorante decir eso, pero bueno, no soy persona de quererme mucho así que no me interesa mucho el tema de cuidar mi salud, en medio de estos sujetos estaba yo, con mi cigarrillo el la mano derecha y en la izquierda su amante, un buen café oscuro. estaba caminando un poco y de repente mi cigarrillo se apago, fue frustran te, en ese momento solo podía pensar en aquellos reality show de personas perdidas en la espesa selva del amazonas y cosas así, se preguntaran, ¿porque piensas eso?, la respuesta es lógica, no llevaba junto a mi ningún encendedor, así que solo pensé en golpear dos rocas hasta que salieran un par de chispas, fue algo muy tonto la verdad, pero que mas podía hacer.
decidí acomodarme junto a una roca, la vista era hermosa, una bella cascada, aves de colores esplendidos y con un canto mejor aun que la opera, pero hay que resaltar, las bellas familias que solían salir, es muy hermoso ver una familia unida y riendo, siendo felices, algo que siempre quise en mi vida, pero ahora con solo mirarme entro en depresión, un hombre de 30 años, con una cabaña a mitad del pequeño bosque de la ciudad, con una barba no tan grande pero si poblada, sin amigos ni familia, y para resaltar sin encendedor.
mientras estaba dándole un sorbo a mi café, y de repente, una chica hermosa se acerco a mi, no tenia pinta de que estuviera haciendo ejercicio, tenia una bufanda y un gran abrigo, ella se acomodo junto a mi, y me dijo "valla, por fin encuentro la forma de hablarte, siempre estas acá con tu cigarrillo y café, pero siempre solo, me llamo Cristen es un gusto".
quede un poco sorprendido ya que yo nunca la había visto por acá, pero valla que se siente bien estar con alguien, le respondí el saludo de igual manera, y le pregunte la razón por la cual se acerco a mi, me miro y sonrió, ¡maldición! se los juro, lo que sentí en el estomago no era por no haber desayunado, en realidad fue algo especial, esos agujeros en sus mejillas y bajo sus hermosos ojos claros, valla que era hermosa, y sin hablar de su cuerpo, les soy sincero al decir que era una modelo, pero algo que me dejo mas sorprendido fue aquella caga de cigarrillos que saco de su bolsillo izquierdo, me ofreció uno y pues, obviamente lo acepte, arroje el que tenia, reí un poco ya que, ¿como lo iba a encender? cuando estaba apunto de guardarlo para otra ocasión, ella saca del bolsillo de la parte derecha un encendedor, mientras encendía el cigarrillo, dijo algo muy curioso, "sabes, el cigarrillo me esta matando de una forma demasiado lenta, pienso dejar que tu lo ayudes a matarme, si tu quieres"..
la verdad es que soy escritor, y en un libro reciente dije claramente, "el cigarrillo me esta matando lentamente, pero aun así quiero enamorarme, tal vez así muera de una forma mas rápida y dolorosa, o tal vez hermosa".
me sorprende mucho que ella diga esto, ya que no soy un escritor famoso, mis libros los han leído máximo 100 personas, me atrevo a decir que menos,pero lo mas aterrador de cierta forma, es el simple hecho de que mi nombre real nadie lo sabe, mi apodo es "stan", al principio pensé que era pura casualidad del destino, pero cuando me miro y me repitió aquella frase pero esta ves agregando al final "responde por favor stan" quede aterrorizado y sorprendido, ella me dijo que no me asustara, pero esto era inevitable, le pregunte que como sabia mi apodo, y esta respuesta me dejo en un estado neutro, no sabia que hacer, que decir , mucho menos como actuar.
resulta, que hace unos años atrás, con mi familia, y mi amada novia, salimos de paseo a un bosque en medio de la ciudad, cuando estábamos a punto de llegar, lastimosamente nuestro autobús se volcó, mientras el carro caía al acantilado, abrace a mi novia y no se que sucedió pero logramos salir del auto, en el momento que caemos sobre una roca junto a una pequeña cascada, miro rápidamente el auto, y veo como termina por explotar y arder en llamas.
Días después cuando salí del hospital, curiosamente un correo llego a mi casa, el cual decía que por el incidente ahora yo era el dueño de todo lo que le pertenecía a la familia, si, efectiva mente yo era el único que aun estaba con vida, el ultimo de la familia.
mi novia, cris, bueno así le decía yo, no recuerdo su nombre, en fin, ella después de lo sucedido desapareció, su familia la aparto de mi al saber que estaba desarrollando algunos problemas de ansiedad y algunas que otras alucinaciones, después de esto decidí alejarme de todo y vivir de las rentas de las propiedades que estaban repartidas por la ciudad, pero había una que me llamo la atención, una vieja cabaña que estaba tan solo a unos metros de donde ocurrió este accidente, si, exactamente es ahora donde vivo, donde he estado desde mis 19 años de edad.
lo que esta chica llamada Cristen me dijo fue, que ella era cris, que siempre estuvo hay, al lado de aquella cascada mirando como cada mañana, días tras día, mes tras mes y año tras año, salia con la misma tasa de café y la misma marca de cigarrillos, esperando a que mi familia volviera de aquel acantilado, ella en pocas palabras sabia todo de mi, mi pasado, presente, todo lo que solía hacer, los lugares que frecuentaba, lo que pensaba, lo que soñaba.
con mi voz quebrantada le pregunte la razón por la cual nunca había vuelto si sabia que estaba mal, si sabia que la necesitaba, si sabia que la verdadera razón por la que salia todas las mañanas era para que ella volviera a aquella roca en donde caímos, aquella roca en la cual nos juramos un eterno amor cuando estábamos apunto de morir.
ella solo me abrazo, me dijo que la perdonara, vamos que podía hacer, yo a ella la amaba, yo siempre la estuve esperando año tras años, como no lo iba a hacer.
desde aquella mañana volvimos hacer una pareja, lo decidimos sin pensarlo dos veces, ella tomo la decisión de irse a vivir junto a mi, todo estaba bien, era perfecto, mi apodo paso a ser nuestro apodo, ahora eramos "cris y stan", cada mañana solíamos tomar una tasa de café sobre aquella roca los dos juntos, abrazados, por primera ves mi vida estaba bien, por primera ves tenia a alguien junto a mi, y como jure nunca dejarte ir, pero eso lamentablemente no lo decidía yo, resulta que por tanto tabaco, ella termino por enfermar.
Esto ocurrió unos días después de haber tenido a nuestra hija carolina, ella había dejado el tabaco al igual que yo desde esa mañana que nos encontramos, ya que acordamos que era mejor que el cigarrillo no nos matara, en ves de este elegimos enamorarnos nuevamente, pasaron unos años y ella falleció, su lapida ahora esta junto a esa roca en donde la primera ves nos despedimos, en donde la segunda ves nos encontramos y decidimos no dejarnos nunca, y ahora, la tercera ves, en donde me despido de ella nuevamente, pero ahora para siempre.
mi padre murió después de que cumplí 18 años, su lapida esta junto a la de mi madre, en aquella roca, no conoci muy bien a mi madre, pero aun así todas las mañanas vengo acá, y les comento por horas sobre mis planes y deseos, se que ellos me oyen, se que esta cuarta ves que se vieron en aquella roca, se pudieron jurar un amor por la eternidad, dos almas que en vida no pudieron estar juntas, ellos eran la luna y el sol, la muerte y la vida, la luz y la oscuridad, pero ahora que están juntos por la eternidad, son todo y nada.
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