Ojos desprendidos
Desvariaba mientras la brisa de la madrugada me rasgaba las prendas, aquella luna... Aquella luna llena brillaba como los ojos de los cuervos que escondidos, viven en las entrañas de los buenos pensamientos.
Temblando sobre mí, la ansiedad me abrazaba, se adentraba en mi piel y absorvia mí poca seguridad.
desvariaba, entre mundos y líneas, párrafos y sueños.
sueños y promesas dichas meses, años y vidas atrás, que gano olvidandote...
sería otro ser más con la lengua cortada por el cuchillo frío de la culpa.
La culpa de haber prometido y no cumplido. el testigo en el tribunal de la incertidumbre sería el sol, las nubes y las estrellas... el tiempo y el destino darían un veredicto de culpa, culpa...
Desvariaba, de color a blanco y negro me convertí... mi piel que se derretía gracias a un fósforo... desvariaba y era aquella foto a blanco y negro. La misma que se quemó, así como nuestro amor se quemó por el olvido, más bien.
así como nuestro amor y yo, nos quemamos en el infierno que tu prendiste con tu olvido.
desvariaba y mis ojos se desprendían, navegaban por el mar de los pensamientos hasta encontrarse con aquellas montañas luminosas, buenos pensamientos...
Más los cuervos que en las entrañas vivían y desde las sombras observaban debían alimentarse, aquel expectáculo sangriento ante mis ojos... Aquellos cuervos desgarraban y se comían hasta el último trozo de aquella isla.
Aquellos sentimientos murieron de eso estoy seguro.
el día se tiñó de negro, los cuervos opacaron la luz con su sombra y enterraron las montañas en sus alas de eterna tristeza.
desvariaba y tú, tú me amabas y no te ibas como aquella vez.
octubre 31, sentado con un antifaz al frente del estadio municipal...
un antifaz, un gaban café con negro, zapatos negros, un pantalon negro con tirantes negros, blanca... la camisa que llevaba un poco manchada de sangre, anillos de plata y una sonrisa sin gracia, una mirada perdida junto con sus pupilas.
Aquella noche con la libreta escribía lo que creía notar de ellos, en sus rostros reflejaban tanto...
Que al verla llegar no dude en saber que estaba mal.
Su rostro adolorido y su alma con varias heridas, su sonrisa remendada con hilos de falsedad introducidos por agujas de apariencia.
Aún así...
aquel beso me transmitió más que su mirada, cada detalle de aquel beso me atravesó el alma...
frío, el calor que desprendían tus rojos labios se había perdido entre el frío del miedo.
Aquel sabor tan dulce, tan dulce... se añejo con cada día lleno de dolor.
Tan dulces antes y ahora tan agrios ... tus gemidos ahora eran sollozos tintados de dolor.
Tu saliva perdió aquella puresa, esa que me atraía. Más ahora su sabor se tornó seco, así como tragar harina sin bebida alguna.
la forma de tus labios dejó de encajar con la mía... Pues el destino con sus golpes cambió nuestros rostros, antes tranquilos y felices.
ahora vacíos y tristes.
Tu lengua, tu lengua que producía una excitación en todo mi cuerpo... ahora solo me podía producir repugnancia.
Aquel resplandor que te acompañaba hasta en el día más sombrío te abandonó aquella noche.
Tu amor hacia mi y el mío hacía tí.
Pues ya no eras quien amé, tanto cambiaste... cambiamos.
Que en un abrir y cerrar de ojos ya no eramos tal para cual, incompatibles .
Aún así, amo la que fuiste, aquella que me dejó esa noche.
Su mirada dulce y tierna, sus facciones perfectas, sus besos perfectos que me hacían desvariar...
con aquel último beso de aquella triste pero alegre noche para otros... llego aquel infierno, ese mismo que o por maldad, o por festejar la fiesta, se disfrazó con la inocencia y amor de un te amo.
Maldito disfraz. Pues aquel te amo era aquel infierno en el que me encuentro, me arden nuestros recuerdos.
y los detalles de tu aroma me ahogan... me agobian.
los sueños y promesas, me desprenden los ojos...
Camino desnudo por el camino ardiente que me hiciste, aquel que por nombre lleva "amor por siempre".
Aquel que solo existe porque cada noche avivo sus llamas ardientes al son de los cánticos de los cuervos, aquellos que desde las entrañas de mis pesadillas me observan.
Esperando hambrientos su alimento, y estaré dispuesto a morir para que vivan, alimentarlos con mis trozos de esperanza... de fe.
estaré dispuesto a dejar que la depresión arranque mis ojos.
Pues el dolor es menos cruel que el amor.
aquel que me condenó.
desvariaba... Siguen cantando los cuervos en tu ventana, lo sé porque yo soy tu miedo... tu ansiedad... tu inseguridad.
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