El tesoro de la felicidad

Las nubes pasaban lentamente, la luna con su mirar triste observaba cada minucioso movimiento, el tiempo, corriendo con afán sin mirar hacia atrás.  
y yo, agonizando en medio de mis sueños, sin poder despertar o correr, flotando en la inmensidad de la tristeza, ahogándome en las lágrimas de la luna.  

¿felicidad?, escuche esta palabra una y otra vez, aquella persona sentada enfrente de mi la repetía siempre. La búsqueda de un tesoro, suena como un libro de aventuras y grandes recorridos, algo similar a verne... pero en este caso, el tesoro es la "felicidad". 

Rezumbando en mi oído cada letra de esta palabra, de esa repetitiva frase, debes buscar la felicidad” ¿Es mi deber?  
Lo imagino como un eterno juego de las escondidas, ella se esconde de , por supuesto, puedo comprenderlo, pues no soporto verme... suelo romper el espejo con las punzadas de mis palabras, empaño cada rincón de la habitación con la humedad de mis lágrimas, y con el sollozo de mi piel cortada, armo una melodía llena de melancolía, depresión y desesperación, que solamente yo, por mi desgracia... puedo escuchar.  

¿Una aventura?... lo pensé en la mañana, ¿y si logro encontrarla? dudaba en mi interior, una pizca de esperanza aparecía repentinamente. No recuerdo haberla invitado... 
quizás, sonrisas o compañía, sean la mayor recompensa al lograr este cruel juego de las escondidas, no estoy dispuesto a dejar ir mi tristeza por seis minutos de alegría, pues... ¿es necesario en verdad? o… ¿es un simple capricho de mi difusa esperanza? 
 

En la tarde volví a observar las nubes, grises... invitando con dicha y melancolía una triste y larga llovizna... me sentí parte de ellas, me sentí una nube gris, llena de tristeza, complementando la llovizna con caóticas gotas de sangre y lágrimas que, al unirse a la lluvia, formaban un poema visual para aquel que desea con gusto y amor, el abrazo eterno de la muerte... ¿Tan dulce puede ser el final? Lo preguntaba mientras cada parpado era obligado a cerrarse, acabando aquel poema con un cuerpo roto, rodeado por un pequeño rio turbulento y doloroso... la luna asomaba su bello mirar, buscando con curiosidad la escena ya narrada... 

Desperté, la luz intensa y el sonido atroz de las ruedas oxidadas me recordaban aquel tesoro... aquella frase que escuchaba todos los días... "busca la felicidad", nuevamente, la imagine en el fondo de un cofre de madera, podrido y negro...  
Sin más el pensamiento incoherente de aquella escena de un libro de piratas se desvaneció... un zumbido invadió la habitación, de blanco a negro se convirtió, y el ambiente de neutro a melancólico se tornó. .. lo comprendí y no lo pude soportar, caían lagrimas sobre las vendas manchadas con sangre... la luna observaba con inquietud, las nubes afanadas corrían alarmando y gritando con desesperación... lo entendí... en medio de la confusión, en el ojo del gran tornado, logré subir mi mirar, y entendí, que la alegría no representaba lo mismo para todos... 
aquella pizca de esperanza cayo lentamente... la felicidad se encontraba en aquel final poético, en el mirar de la luna, en el afán del tiempo y en las formas de las nubes... en las lágrimas del cielo y en el desenlace caótico de un ser que intentaba sentir la felicidad...  

Aquella felicidad... aquel tesoro que jugaba a las escondidas, se encontraba escondida atrás de un gran mar oscuro, inmenso, eterno y frio llamado muerte. 
se encontraba en un parpadeo, en un sueño sin fin, en el frio de la noche y en las estrellas que se despedían mientras caía lentamente al vacío de la felicidad. 


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