Dolor

Infinitas ganas de llorar...
Limitadas lágrimas yacen en mi...
Dolorosos y odiosos recuerdos se desprenden de la frase tatuada en mi pecho...
Taquicardia componiendo una hermosa melodía al atardecer.

Miedo inmenso a escribir, miedo inmenso a no poder parar una vez el corazón tome control de la carta, miedo inmenso del dolor eterno que expresa un corazón al palpitar.

¿Cuanto poder tiene un arma? Pienso con lágrimas mientras escucho todo arder...
Quisiera estar contigo, solamente contigo, en medio de la fria nieve, arropados con el fuego blanco de la paz inexistente...
¿Puedes oírlo como yo lo hago? 
Cantan los corazones... Ignora el sonido del odio, ignora el vacío eterno de la muerte en aquellos familiares y amigos tirados en las calles, ignora y escucha, el cantar del miedo, del corazón...
Una gran sinfonía, una gran masacre disfrazada de libertad.

No te duermas, no te escondas, quedate conmigo, mira al cielo, ignora... ignora las grandes nubes de polvo, ignora los edificios que caen a tus pies, ignora...
No prestes atención a los arboles en llamas! A las banderas quemadas en las calles, ignora.
Mira al cielo conmigo, ¿puedes ver como yo lo hago? Un atardecer nostálgico, el sol con lágrimas dice adiós, y la luna... Escondida en las montañas, trata de guíar a un pueblo sin vida.
Un pueblo extraviado en el odio...
Mira, aquellas estrellas que iluminan, también ellas han perdido su camino....

¿Lo hueles? Aquel aroma...
Ignora, solamente ignora, la putrefacción de la muerte en tus compañeros, ignora. Simplemente eso.
Ignora, el aroma de polvora en aquel aire pesado y oscuro, ignora.
Céntrate en aquel recuerdo, quizás el último...
Aquél aroma de tu esposa, de tu esposo...
De tus hijos, de tus padres y tus amigos, de aquellas comidas los domingos.

Son infinitas las ganas de escribir, de vivir...
De verte crecer, soñar y volar por la vida sin mas.
Son limitadas las palpitaciones, mi sangre, igual.
Deséame suerte, cuando cierre mis ojos, la melodia terminará... Pero, la guerra y el odio jamás.

Deséame suerte al caminar por el cielo, junto al pueblo que muere con cada palpitar, con cada tipo de sangre en mi manga.

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